La historia de Valerie (texto de la película Vendetta)

Texto perteneciente a la película VENDETTA (2015) que la actriz, Kyra Zagorsky, lee en una escena de la cinta y en la que el personaje que interpreta, Ivy, alcanza su liberación gracias a su fortaleza mental y su capacidad de mantenerse íntegra y fiel a sus convicciones.



JUZGUEN USTEDES SI MERECE O NO ESTA MENCIÓN



Sé que no hay forma de convencerte de que este no es otro de sus trucos. Pero no importa. Yo soy Yo.

Mi nombre es Valerie. No creo que vaya a vivir por mucho más tiempo, y quise contarle a alguien mi historia. Esta es la única autobiografía que escribiré y –Dios- la estoy escribiendo en papel higiénico.

Nací en Nottingham en 1985. No recuerdo mucho de esos años. Pero sí recuerdo la lluvia. Mi abuela tenía una granja en Tottlebrook, y solía decirme que Dios estaba en la lluvia.

Terminé la primaria y fui a un instituto para chicas. Ahí conocí a mi primera novia. Su nombre era Sarah. Recuerdo sus muñecas –eran preciosas-. Pensé que nos amaríamos por siempre. Recuerdo a nuestra maestra diciéndonos que era una fase adolescente y que lo olvidaríamos.

Sarah lo hizo.

Yo no.

En 2002 me enamoré de una chica llamada Christina. Ese año se los dije a mis padres. No podría haberlo hecho sin Chris sosteniéndome la mano.

Mi padre no podía mirarme. Me dijo que me fuera y que nunca más volviera. Mi madre no dijo nada.

Solo les dije la verdad. ¿Fuí tan egoísta? 

Nuestra integridad vale tan poco, pero es todo lo que realmente tenemos. Es el último centímetro que nos queda de nosotros. Y sí guardamos ese centímetro… Somos libres.

Siempre supe qué es lo que quería hacer con mi vida, y en 2015 comencé mi primer film: Las Salinas.

Fue el papel más importante de mi vida. No para mi carrera, sino porque fue allí donde conocí a Ruth. La primera vez que la besé, supe que nunca más querría besar otros labios que no fueran los suyos.

Nos mudamos a un pequeño apartamento en Londres. Plantamos rosas escarlatas en nuestro balcón, y la casa siempre olía a rosas.

Esos fueron lo mejores años de mi vida.

Pero la guerra de Estados Unidos se puso peor y peor y llegó a Londres.

Después de eso no hubo más rosas, nunca más. Para nadie.

Recuerdo como las palabras comenzaron a cambiar. Palabras desconocidas como “colateral” y “entrega” se volvieron aterradoras. Mientras que otras como “fuego nórdico” y “artículos de lealtad” comenzaron a cobrar poder.

R e c u e r d o  q u e    Diferente    p a s ó  a  s i g n i f i c a r     Peligroso.

Todavía no puedo entender por qué nos odian tanto.

Se llevaron a Ruth cuando estaba comprando comida. Nunca lloré tanto en toda mi vida. No tardaron mucho en venir por mí.

Es extraño que tenga que pasar el final de mi vida en un lugar tan horrible.

Pero por 3 años tuve rosas. Y no tuve que arrodillarme ante nadie.

Moriré aquí. Cada centímetro perecerá. Cada centímetro.

Salvo uno.

Un centímetro.

Es pequeño y frágil y es la única cosa en el mundo que me pertenece. Nunca debemos perderlo o dejarlo. No debemos dejar nunca que nos lo quiten.

Espero, seas quién seas, que escapes de este lugar. Espero que el mundo cambie y las cosas se mejoren.

Pero lo que más quiero es que entiendas lo que quiero decir cuando te digo que, aunque no te conozca, y aunque puede que nunca llegue a conocerte, a reír contigo, a llorar contigo, a besarte: TE AMO.

Con todo mi corazón.

TE AMO.

Valerie




Sin Filtros | Poemas en La Cápsula Cultural




Te acepté sin filtros
y me enfrenté a tus desvaríos.
Contigo fui de frente, 
fui honesta, sincera y leal;
a ti te di verdad y recibí puñaladas.

Ataques que sólo tú entiendes,
con argumentos que defiendes
según la careta que muestres.

Siento desilusión de que a mí me hayas mostrado
la cara más oscura que tu alma haya guardado.

Siento orgullo de mí misma
porque enfrentarme a tu ignorancia
a mí me ha dado valentía.

Me siento orgullosa de mí
que ahora soy más segura,
vivo enfocada en lo que deseo,
gané la confianza que querías que perdiera,
adquirí el valor propio para alejarte de lo que para mí eres,
una sombra que cree que brilla 
por encima de la verdadera silueta a la que representas.

Una vez más me expongo sin filtros
ya que una es la verdad que enseño, una solo la que demuestro.

La medida del tiempo




El tiempo es la medida que siempre va por delante,
esa a la que no se alcanza.

El tiempo es la medida que no se mide,
la que te coloca en tu sitio
la que te cuenta la verdad de lo que eres,
la que espera a que despiertes;
esa que permite que corra,
la que no te da tregua,
aquella que entiende que NO VIVES si paras
y entonces... mueres.